Redescubrir el Retiro, un placer necesarioA veces uno no aprecia demasiado lo que tiene cerca. Como se encuentra a mano y sabe que puede acudir en cualquier momento, pasan años hasta que va a disfrutar de sus encantos. Así ocurre con el Parque del Retiro, el llamado segundo pulmón de Madrid.
Al cruzar por una de sus amplias puertas, se olvida uno del odiado estrés, del ruido rutinario de la ciudad, de la ansiedad de las compras, de los apretones en el metro... Gentes de todas las edades y condiciones, niños disfrutando de los columpios, matrimonios paseando, enamoradas parejas fotografiándose, patinadores, corredores, familias enteras montando en bici y esos nuevos madrileños que ya no llegan de Segovia, Lugo o San Sebastián sino de todo el mundo.
Al cruzar por una de sus amplias puertas, se olvida uno del odiado estrés, del ruido rutinario de la ciudad, de la ansiedad de las compras, de los apretones en el metro... Gentes de todas las edades y condiciones, niños disfrutando de los columpios, matrimonios paseando, enamoradas parejas fotografiándose, patinadores, corredores, familias enteras montando en bici y esos nuevos madrileños que ya no llegan de Segovia, Lugo o San Sebastián sino de todo el mundo.
En uno de los muchos corrillos de personas que asaltan al paseante descubrimos a un malabarista subido a su cajón. Su nombre es Jon Skjerning-Rasmussen, un danés que cuenta con su propia compañía de espectáculos, página web incluida, y disfruta de sus primeros trabajos en el Retiro, sorprendido por la acogida de los visitantes del parque y de los otros malabaristas.Frente a la Casa de Vacas encontramos el embarcadero del gran estanque donde se puede gozar de un paseo en barca; detrás del laguillo, reparamos en una majestuosa escultura ecuestre rodeada de soberbias columnas. Es el monumento al rey español Alfonso XII, cuyas escalinatas sirven para el descanso de los cansados visitantes. Allí se encuentran un grupo de monitores de tiempo libre venidos de diversos pueblos de la Comunidad de Madrid.
Naturaleza
Tampoco podemos olvidarnos en un entorno así de los 15.000 árboles que nos rodean y oxigenan; olorosos eucaliptos, castaños de Indias y sólidos olivos, entre otros, pueblan todos los rincones, con algunos paneles explicativos de sus orígenes. Bordeando el gran estanque disfrutamos de compases de violinistas y cantautores; músicos de gran calidad que demuestran que no es necesario acudir a prestigiosas salas para escuchar buenos ritmos.
Unos pasos más adelante los teatros de marionetas enloquecen a los más pequeños. Uno de ellas la dirige Daniel Vilela, un agradable argentino con más de quince años de representaciones en el Retiro a sus espaldas, quien nos cuenta sus comienzos en su país natal, simplemente por afición, mientras estudiaba Filología Hispánica; sus estudios no le satisfacían e inició su carrera profesional actuando en colegios. Ahora vive de esto y vive bien. Dirige su propia compañía, “Teatro de Títeres Clavileño”, que actúa además en centros culturales, empresas, centro educativos y, pese a que ha atravesado por malos momentos, su mayor satisfacción es la visita puntual de los padres los sábados y domingos, guiados por la ilusión de sus hijos.
Tampoco podemos olvidarnos en un entorno así de los 15.000 árboles que nos rodean y oxigenan; olorosos eucaliptos, castaños de Indias y sólidos olivos, entre otros, pueblan todos los rincones, con algunos paneles explicativos de sus orígenes. Bordeando el gran estanque disfrutamos de compases de violinistas y cantautores; músicos de gran calidad que demuestran que no es necesario acudir a prestigiosas salas para escuchar buenos ritmos.
Unos pasos más adelante los teatros de marionetas enloquecen a los más pequeños. Uno de ellas la dirige Daniel Vilela, un agradable argentino con más de quince años de representaciones en el Retiro a sus espaldas, quien nos cuenta sus comienzos en su país natal, simplemente por afición, mientras estudiaba Filología Hispánica; sus estudios no le satisfacían e inició su carrera profesional actuando en colegios. Ahora vive de esto y vive bien. Dirige su propia compañía, “Teatro de Títeres Clavileño”, que actúa además en centros culturales, empresas, centro educativos y, pese a que ha atravesado por malos momentos, su mayor satisfacción es la visita puntual de los padres los sábados y domingos, guiados por la ilusión de sus hijos.
ContrastesPara concluir el placentero paseo, junto a una terraza donde poder disfrutar de un merecido refrigerio, algunos tarotistas predicen el futuro al lado de puestos de collares y de algún entrañable mimo. Y de repente, uno se sorprende con la última incorporación a este lugar de contrastes ¡ Masajes chinos! En un banco del parque se colocan los clientes que disfrutan de los relajantes masajes en brazos, piernas y cuello de los improvisados “empleados” orientales.
Así es el Parque del Retiro. Como Hyde Park en Londres o Central Park en Nueva York, sin duda el más importante de la capital y por su historia y ubicación, el Retiro mira al futuro sin olvidar un pasado que le ha hecho ganarse el corazón de millones de madrileños y que merece la pena cuidar para disfrutarlo cada cierto tiempo. ¡Hay que visitarlo!
Texto y fotos : Israel Revilla Canora
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