domingo, 21 de diciembre de 2008


La normativa española más cerca de unos inmigrantes con cada vez menos tiempo libre
Para fomentar el conocimiento de las leyes entre la población inmigrante de la región, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la presidenta de la Fundación Wolters Kluwer, Rosalina Díaz Valcárcel, y el presidente de la Fundación Cremades & Calvo-Sotelo, Javier Cremades García presentaron la pasada semana los cursos Conoce tus leyes.

Todo parte de la Consejería de Inmigración y Cooperación con el objetivo de favorecer la integración de los muchos inmigrantes que llegan a la Comunidad de Madrid. Se trata de que sepan los rasgos esenciales de la normativa que rige la convivencia en España, los organismos públicos que nos representan etc. Evidentemente, la cuestión no es que sepan todo el Derecho español, pero sí de que conozcan a grandes rasgos el marco legal en el que, a partir de su llegada a la Península, se van a tener que desenvolver. Sencillamente, conocer para respetar, ya que gran parte de la normativa y costumbres de sus países de origen es distinta a la que aquí tenemos. Esta iniciativa se desarrollará en los 17 Centros de integración y Participación (CEPIS) del Gobierno regional a partir de febrero del próximo 2009.

Sin tiempo
No hay duda de que proyectos como este se echaban de menos pero la pregunta que se hacen muchos inmigrantes surge pronto. ¿De dónde sacan los interesados el tiempo para poder asistir a los cursos? Este cuestión se plantean Persia y Cati, dos trabajadoras en una empresa de limpieza. La primera lleva en España dieciséis años y es de la República Dominicana, la segunda hace ya siete años que vino desde Perú. Poco o casi nada saben de unas leyes españolas que también son su leyes."Estoy un poco confundida con este tema", reconoce Persia, para quien estos cursos son una buena idea y se apuntaría dependiendo del poco tiempo del que dispone. Y es que el día a día de estas mujeres está dedicado sólo al trabajo. Persia se levanta pronto, como cualquier español. A las 6.40 horas sale desde su casa, situada en la zona de Atocha, hacia El Retiro, donde realiza su primer trabajo de limpiadora. De allí toma el rumbo a la Glorieta de Quevado, para finalizar su jornada en un punto "más cercano", Las Rozas. Finalmente, llega a casa a las 22.30 de la noche. Eso de lunes a viernes, a lo que hay que añadir varios sábados al mes en los que cuida a un niño. Por tanto, sólo le quedan los domingos para poder estar con los suyos.
Sin quitar importancia a este proyecto, la pregunta a ante esta situación es clara. ¿En qué momento van a tener tiempo libre para poder asistir a estos cursos que les acerquen a nuestras normas, que a su vez les permitan convivir mejor?


Texto y fotos: Israel Revilla Canora

jueves, 18 de diciembre de 2008

"Por pequeños detalles perdimos partidos importantes"
Comunicar sin Fronteras compartió unos minutos con Jayson Granger, el joven jugador del Estudiantes, quien repasó la actualidad del conjunto del Ramiro de Maeztu.

Entrar en el pabellón Antonio Magariños, en la emblemática calle Serrano de Madrid, es adentrarse en el hogar del baloncesto y eso se respira al poco de poner el pie en su renovado parquet. Allí cientos de niños y niñas de todas las edades practican a diario este deporte que sirve desde hace sesenta años de vehículo formador de personas. En ése lugar, rodeado de canteranos, recibió a Comunicar sin fronteras , Jayson Granger (Montevideo 1988). Sobre la mesa, un póker de cartas -actualidad, Casimiro, fichajes, etc.- que el base no dudó en jugar.
-Hasta ahora las sensaciones del equipo no son buenas.
No se empezó la temporada como queríamos pero ahora, con esta semana de descanso, esperamos arreglar los pequeños detalles que nos hicieron perder algunos partido importantes.
-El partido contra el Bruesa y contra el Cajasol en casa, son dos finales ¿verdad?
Tenemos que ganarles sí o sí, porque son rivales directos y son dos finales.
-Enfrente estará Sergio Sanchez...
Tuve la suerte de poder entrenar con él el año pasado y ahora nos vamos a enfrentar.Quiero demostrar que puedo tener un buen lugar en la ACB.
-Ante la baja de Cummings, ¿te sientes el base titular?
No, porque desde que empecé la temporada no iba con esa expectativa, yo pienso únicamente en que los minutos que me toquen hacerlo lo mejor posible y demostrarme a mi mismo que puedo jugar en una liga tan fuerte como en la ACB.
-¿Qué opinas de tu entrenador, Luis Casimiro?
Da mucha confianza, o por lo menos a mí me está dando muchos minutos, y eso me está sentando muy bien. En sí es un buen entrenador, pero nos falta ese plus en los partidos, aunque eso depende de nosotros. En general, la gente está muy contenta con él. Exige bastante, pero transmite confianza.
-Recientemente se ha renovado a Popovic y se habla de traer a otro base. Esas decisiones, ¿pueden ser perjudiciales para los jóvenes -especialmente Dani Clark-?.
Ha sido un buen fichaje, nos ha ayudado mucho. Sobre nuevos jugadores,no estoy muy informado de lo que va a pasar en la plantilla.
-Los jóvenes tenéis que dar un paso al frente, ¿os asusta esa responsabilidad?
Siendo jóvenes debemos esforzarnos mucho porque no tenemos experiencia y en cada entreno debemos demostrar que estamos capacitados para enfrentarnos de tú a tú con cualquiera del equipo, o con el rival que tengamos enfrente, para cuando llegue el momento, aprovecharlo y tener más minutos en cancha.
- ¿Estas obsesionado con mejorar el tiro?
Estoy obsesionado por mejorar todos los aspectos de mi juego. El tiro es una cosa que me falta pero para eso trabajo todos los días, aunque no sólo eso.
- ¿Contra quien te gustaría enfrentarte?
A Papaloukas, porque me gusta su estilo de juego y me motivaría jugar contra él.
-¿Quieres mandar un mensaje a la sufrida afición estudiantil?
Les quiero pedir que nos sigan apoyando, aunque no hayamos empezado muy bien, porque los triunfos van a llegar seguro.

Lee el resto de la entrevista en los próximos números del periódico semanal Sí, se puede .

Texto y fotos: Israel Revilla Canora

sábado, 6 de diciembre de 2008

El canterano participa en este tipo de encuentros desde los trece años
Suárez protagonista del derbi 150 entre el Estu y el Real Madrid
En el año 2004 este ribereño, actual referencia de la cantera del Ramiro, ganó la medalla de oro con la Selección Nacional Junior en el Campeonato de Europa, lo que le hizo dar el salto al primer equipo en el que lleva ya cinco temporadas.

"Es un todoterreno que destroza a los rivales sin que apenas se den cuenta". Son palabras del ex seleccionador, Pepu Hernández. Que diga esto el coach que llevó a España a lo más alto a nivel mundial no es poco. Este joven veterano de 22 años es el puntal del Estudiantes y en él están puestas todas las miradas en lo que a liderar al conjunto estudiantil en los próximos años. Este fin de semana se va a disputar el encuentro 150 en liga ACB entre el Estu y su eterno rival, el Real Madrid. Será para Suárez el derbi número 15 como profesional, aunque lleva disputando estos intensos encuentros desde los trece años, cuando llegó al Ramiro. Eso le ha servido para criarse en esa rivalidad eterna que tienen madridistas y estudiantiles."En mis años de cantera habré jugado unos 30 derbis - recuerda el alero -y el primero, siendo infantil de primer año, en el colegio Agustiniano, y perdimos".

Rivales y amigos
A pesar de que los merengues son adversarios en la cancha, fuera de ésta, este deporte, le ha proporcionado amigos, como por ejemplo, su actual compañero de equipo Javier Beirán, que llegó a las categorías inferiores de MMT Estudiantes hace cuatro temporadas. "Con Javi me enfrenté bastantes veces en categoría cadete", recuerda.
Ahora, como desde hace algunas temporadas, ambos conjuntos llegan en desigualdad de forma, puesto que los de Chamartín están quintos, con seis victorias y cuatro derrotas, mientras que los de Serrano, continúan sin salir del bache en el llevan sumidos demasiadas temporadas, y están antepenúltimos, con sólo tres victorias y ocho dolorosas derrotas.
Para Chimpa, como así le llaman en la Demencia, al Estu le falta "seguridad", algo que desgraciadamente no encuentran desde practicamente la marcha de Pepu del banquillo colegial.
Este chico de Aranjuez tiene, entre otras metas, "estudiar INEF (educación física)", pero "me lo tomo con calma", reconoce. Sin duda, su mayor pasión es el baloncesto, afición que le viene de su padre. "Yo iba a verle jugar todos los sábados y de ahí me viene. También era entrenador y me entrenaba; hacía tiro, técnica, etc."
El sentimiento estudiantil se lleva en la sangre y el alero recuerda que él también fue seguidor demente. No vivió la época dorada de la Final Four de Estambul porque sólo tenía cinco años, sin embargo, "mi padre y jugadores como Nacho Azofra, me han hablado de esa época y me han contado anécdotas".
Naturalmente, esos tiempos pasaron y ahora Carlos debe dar el paso adelante como jugador y dirigir a una nueva hornada de potrillos (Granger, Beirán, Clark etc) a alcanzar esas cotas europeas en los próximos años.

Israel Revilla Canora

viernes, 5 de diciembre de 2008



La Biblioteca Municipal de Móstoles acoge la exposición hasta el 7 de enero
1808 visto por Galdós

Desde el día tres de diciembre se puede visitar en la localidad madrileña esta muestra realizada por la Dirección General de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid junto con la Concejalía de Cultura, que está enmarcada en los eventos conmemorativos del Bicentenario del 2 de mayo, fecha en el que se inició la Guerra de la Independencia contra los franceses.
"Corrieron todos hacia la calle Mayor. No se oían más voces que armas, armas, armas". Es un pequeño fragmento de la obra El 19 de marzo y el 2 de mayo, del escritor canario Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria 1843), quien narró de manera excepcional lo acontecido en esos convulsos e históricos días en los que el pueblo de Madrid se levantó en armas contra las tropas francesas que ocuparon España. El maestro del realismo, no fue testigo presencial de esos momentos -llegó a la capital en 1862- pero sí tuvo la colaboración directa para describirlos habilidosamente, de su amigo, conocido escritor y concejal del Ayuntamiento de Madrid, Ramón de Mesonero Romanos, quien presenció el levantamiento del segundo día de mayo.
Es por tanto Galdós una pieza clave para que generaciones y generaciones de jóvenes conozcan que, gracias a muchos hombres y mujeres del pueblo llano-que no la mayoría de dirigentes- que lucharon y dieron sus vidas para que la libertad llegase a España y se prolongase hasta nuestros días. En este sentido, una frase del canario lo resume todo. "Así como de la noche nace el claro día, de la opresión nace la libertad".
Por este motivo, y dentro del programa del Bicentenario del 2 de mayo, que se está desarrollando a lo largo de este año, ha abierto sus puertas una pequeña exposición de carácter didáctico en la que se muestra la vida de Galdós, con mención especial a los Episodios Nacionales y, sobre todo, a la Primera Serie, que relata esa epopeya madrileña contada a través del personaje Gabriel de Araceli.

Tres partes
La muestra se divide en tres partes. Una en la que se recrea de manera moderna el despacho de Galdós y que cuenta con un programa interactivo que repasa los acontecimientos históricos y la vida del escritor. La segunda, que acerca a la novela histórica mediante Los Episodios Nacionales, y la tercera, dedicada al 19 de marzo y al 2 de mayo. Esta exposición cuenta con ilustraciones de Pablo Velarde, con el apoyo de la Casa-Museo de Galdós en Las Palmas, El Museo del Ejército, El Museo del Prado, La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, El Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y de diversas editoriales.


Israel Revilla Canora








































































martes, 2 de diciembre de 2008

Comunicar sin Fronteras visitó este albergue situado en la zona norte de Madrid
Misioneros combonianos, un hogar y un apoyo para los inmigrantes que llegan del otro lado del Estrecho
A veces, cuando oímos hablar de los misioneros, los imaginamos en lugares remotos de países tercermundistas o subdesarrollados, sin embargo, también aquí, en nuestras ruidosas ciudades, junto al asfalto, los semáforos, el metro, o los centros comerciales, realizan su desinteresada labor por los necesitados.

Este es el caso del padre Constantino Bogaio, quien recibió a Comunicar sin Fronteras en un pequeño despacho de la sede que los misioneros combonianos (http://www.combonianos.com/) tienen en Madrid; unos religiosos que llevan ya varias décadas ofreciendo su tiempo y ayudando en diversas partes del mundo. Alto, y con un cierto parecido a un actor norteamericano (Samuel L. Jackson), este mozambiqueño que dirigió algo más de cuatro años como coordinador del albergue para inmigrantes africanos en la capital de España, nos contó el funcionamiento de este hogar para los que llegan con lo puesto del otro lado del estrecho. Esta iniciativa está pensada para ayudar a grupos reducidos de hombres sin papeles a los que se les trata de manera personificada. Una ONG -Karibú (http://www.asociacionkaribu.org/)- dedicada, exclusivamente, a la ayuda del colectivo africano, les recoge y envía aquí. Recién aterrizados en Madrid, Karibú es su principal referencia, les enseñan sitios para que aprendan a hablar castellano, les dan medicamentos, les ayudan a nivel colectivo, sin embargo, los combonianos lo hacen a nivel personal y les indican cómo empadronarse, o cómo hacer determinados trámites, pero “deben saber que nosotros no les ofrecemos papeles, sólo les orientamos para conseguirlos y a dónde tienen que acudir”, afirma Constantino.
En los primeros momentos de funcionamiento de este albergue acogían a cualquier persona, pero desde hace tres años y medio decidieron ayudar a gente sin papeles que esté enferma. Se quedan normalmente un año, hasta que se recuperan, logran un trabajo y los papeles, pero si alguno se debe operar, o seguir algún tratamiento, permanecerá el tiempo que sea necesario.
Para estos religiosos, su principal objetivo es “acompañar a esa gente que llega enferma de sida o con problemas psicológicos y necesitan tratamiento”, porque consideran que este centro “es el lugar idóneo para recuperarse un poco” y cuando ven que pueden comenzar una vida más o menos independiente, hablan con ellos para que “puedan manejarse en España por sí solos”. Esa meta es una tarea difícil y su punto de partida es no hacer distinción entre los inmigrantes, ya que reciben a gentes de toda condición religiosa y social, porque “lo importante es la persona, sea de donde sea”, afirma con contundencia el padre Constantino.

Cada hombre, una historia
Los grupos que por aquí pasan son diferentes y cada caso es particular pero son, ante todo, personas, con una vida y con una historia. Algunos, incluso, con formación: médicos, dentistas, etc. Aunque también llegan muchos que no han tenido posibilidades de cultivarse en sus países. Su procedencia es diversa: Nigeria, Camerún, Ghana o el Congo. Por todo esto, es muy importante que la persona que más trata con ellos. . “Tenemos charlas con ellos cada poco tiempo. A veces, cuando tienen problemas nos llaman, porque es duro no tener cerca una familia a la que poder contar lo que les pasa”, explica Bogaio.
No por ser africanos son todos iguales, cada país tiene su propias costumbres pero la nacionalidad marca claramente la percepción que se tienen entre ellos en los primero momentos de la convivencia. “Cuando llegan, lo primero que hacen es preguntarme de dónde soy, pero no les respondo a esto hasta que pasa un mes, están más integrados y el grupo ya está funcionando. Esto lo hago para que no me encasillen, que haya mejor ambiente y se sientan como en casa”. Es, quizá, la etapa más complicada, el comienzo de su convivencia; conocerse, saber cuáles son las manías, hábitos, aceptar las normas y directrices, etc. Asimismo, ese acoplamiento inicial les debe servir para apoyarse porque durante un periodo más o menos largo los otros miembros del albergue van a ser su familia, con unos objetivos comunes debido a que “todos buscan lo mismo”, afirma con cierta emoción en su rostro el misionero. "Es curioso y bonito ver eso".
Los combonianos, que llevan trabajando durante décadas con inmigrantes, son conscientes de la problemática de este fenomeno y, en opinión de un indignado Constantino, “no se gestiona bien, y va a haber un momento en que va a explotar. No se puede recoger a la gente y abandonarles a su suerte en la Península”.
Las preguntas ante esta lamentable situación las pone encima de la mesa el coordinador del albergue. ¿Qué pueden hacer ellos?, ¿hasta cuándo aguantará el sistema este fenómeno? “Este problema se está enfocando con mucha superficialidad. Lo suyo sería acudir a sus países y hacerles un contrato”, por el contrario, la mayoría de las veces la realidad es bien distinta, y los subsaharianos hacen lo imposible por llegar a Europa. El precio por ese sueño es muy alto, y puede alcanzar hasta 3.000 euros, una cantidad que muchos en África apenas reunirán en toda su vida. Así pues, recorren miles de kilómetros, malviven en bosques cercanos a la frontera de Ceuta y Melilla e incluso, como es sabido, muchos pierden la vida en ese intento. Todo para conseguir llegar al “paraíso” del primer mundo.
Lo principal para ayudar a estas personas es “el trato que les damos, pues se les considera como adultos. Esto es la clave de la integración, no se les puede tratar como a niños en el colegio”. De esta manera, deben ir aprendiendo cómo se vive aquí, una labor que requiere mucha paciencia y escucha y más cuando llegan con la autoestima por los suelos.

Buscarse la vida
Previamente a acudir a visitar el albergue, el misionero nos explicó que no acepta que la gente que venga pida caridad; que les den dinero. “Eso no me sirve ni les sirve. Deben aprender a buscarse la vida; nosotros enseñamos lo básico para que recorran después ese camino”.
Finalmente, acudimos al hogar de acogida donde en ese instante tres sorprendidos subsaharianos nos recibieron mostrándose bastante reacios a hablar con la prensa. Este recinto es un pequeño apartamento que dispone de todo lo necesario hasta que concluya su periodo de recuperación y adaptación y puedan vivir de manera independiente, para lo cual es imprescindible que consigan un contrato de trabajo y los consabidos papeles, como nos insisten estos inmigrantes. Ser un futbolista reconocido como el camerunés Samuel Eto’o, o un actor famoso, son algunas de las ilusiones de estos hombres antes de abandonar su país, sin embargo, se han dado cuenta de que aquí, en España, la realidad es distinta y por eso ahora sólo aspiran a encontrar un trabajo digno para poder vivir.
La mayor satisfación para estos religiosos es, únicamente, que cuando pase algún tiempo y prosperen, “reconozcan lo que se ha hecho por ellos y ayuden a otras personas”, porque lo que está claro es que si les ayudamos a integrarse en nuestra cultura, estas gentes, que vienen de lugares tan recónditos, pueden dar mucho a la sociedad.

Israel Revilla Canora