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| Alex Mora a la derecha. |
Llegó a España con cinco años y tuvo un sueño: ganarse la vida como jugador de fútbol profesional. El Atlético de Madrid lo enroló en sus filas con 12 años porque vio en él a un lateral derecho de largo recorrido, al estilo del brasileño Cafú. De esta forma, Alex Mora, dominicano de 27años, entró en la autopista que le podría llevar a su objetivo.
Con esfuerzo y, sobre todo, con ilusión, el chaval entrenaba con hombres como Gabi, hoy jugador del Zaragoza, o compartía campo con el delantero del Liverpool, Fernando Torres. Sin embargo, en juveniles, con apenas 17 años, se dio cuenta de que no podía llegar más lejos. Los madrugones para ir a instalar persianas de aluminio y compaginarlo por la tarde con los entrenamientos sólo él y su madre lo valoraban. En el balompié además de entrenar y poner tú esfuerzo, necesitas mucha suerte y dar con las personas adecuadas. “En el fútbol hay personas, manos secundarias que deciden, y esa situación era muy difícil porque llegaba de madrugada a mi casa y me levantaba a currar a las seis. Lo puse todo por mi parte, pero vi que era imposible”, comenta Alex Mora.
Dolor por el fútbol
Con mucha pena, abandonó el fútbol, pero ese sentimiento le hizo estar más de un año sin querer saber nada de él. “El primer año tras dejar el fútbol no podía ver una pelota, ni ver un partido, era un dolor muy fuerte por dentro”, comenta con tristeza. Alex sacó fuerzas de esa angustia y cambió su meta por ser profesional en el boxeo. “En Fuenlabrada jugaba en un parque al boxeo por diversión. Eso me hizo apuntarme a un gimnasio y sin darme cuenta me metí en este mundo; además, me decían que tenía maneras”, afirma.
A modo de prueba, Alex Mora probó con pequeños combates lo que sirvió para que José Valenciano, su entrenador le orientase forjándole “como persona y como púgil”, en su nuevo sueño. Desde los 17 comenzó una etapa de aprendizaje en este deporte amateur, labor que compaginó con sus estudios de electricidad para, finalmente, dar el salto con 25 años a profesional, en donde gana entre 500 y 800 euros por pelea, “suficiente para poder vivir”, dice.
Orgulloso de ser español
Ahora compite como español en la categoría de peso pluma (hasta 57 kilos), algo de lo que se siente muy orgulloso, aunque reconoce que no olvida sus raíces dominicanas. “No reniego de la República Dominicana porque es mi país, pero me siento español porque me he criado aquí y es gracias a la gente española, por lo que camino y no me quedo estancado”, afirma con convencimiento el púgil.
Al igual que antes era el balón lo que llevaba en la sangre, ahora son los guantes de boxeo, por eso Mora, todo corazón y persistencia, mira con optimismo al futuro y quiere ir día a día, pelea a pelea y después “dentro de uno o dos años intentar el asalto a algún título”, comenta.
Lejos de lo que pueda pensarse, los ídolos pugilísticos del dominicano, los que le “motivan de verdad”, no son Sugar Ray o Mohamed Alí, son sus compañeros de entrenamientos Pablo Navascués, Rubén Varón, o Soraya Sanchez. Estos boxeadores aconsejan y enseñan el camino a Mora, en un mundo que gira en torno al cuadrilátero y que se ha convertido en un sueño, ahora sí, hecho realidad.

Bastante curiosa la historia de este chico.
ResponderEliminarBuen artículo.
Saludos