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miércoles, 18 de noviembre de 2009


¿Quién parará la sangría contra la profesión periodística?

Según las últimas cifras publicadas por el Servicio de Empleo Público Estatal, 5.155 periodistas figuran como desempleados en las listas del paro, 1.908 más que el pasado año, como recoge el Informe Anual de la Profesión del año 2009. Los últimos en caer fueron 25 trabajadores de La Opinión de Granada y otros 4 de la agencia Colpisa. ¿Nadie pone freno a esta deprimente situación? ¿Por qué no se dan subvenciones como en otros sectores para contratar a estos trabajadores?

Cifras, cifras,malas cifras, sueldos basura por jornadas de diez horas, trabajos sin remunerar con la esperanza de conseguir en el futuro un puesto precario, promesas y, al final, más paro. Recientemente, se ha publicado un informe del Observatorio de la Crisis que dirige la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en el muestra que desde noviembre de 2008 se han perdido 3.030 puestos de trabajo de esta profesión tan maltratada. La consecuencia, dicen que es por la crisis, sin embargo, ya antes de este ciclo ser periodista en España era un ejercicio de masoquismo.
Sara es una de esas "masocas", de a penas treinta años con un Master, cursos, experiencia en distintos medios y cobrando un sueldazo, 600 euros en un gabinete de comunicación por jornadas de más de ocho horas. Sus explicaciones lo resumen todo: "¿Qué voy hacer? Si no hago yo este trabajo, lo hará otro. Además, así puedo trabajar de lo que he estudiado, que no es poco".


Karla, otra profesional de la comunición que roza la treintena, con su título y todo y una larga peregrinación de becas por numerosas empresas, concluyó su etapa de periodista harta de ser explotada, buscarse la vida en distintos medios y sólo con un abanico de promesas en el brazo. Actualmente, es dependienta en una tienda de moda porque, al menos, "ahí la pagan". Aún así, no pierde la esperanza y confía en poder meter la cabeza en un gabinete de una multinacional.
Pedro, un responsable chico madrileño Licenciado en Periodismo por la Complutense es un afortunado. Lleva reenganchándose a una agencia de noticias muy importante en España desde hace ya casi cuatro años, tras finalizar unas prácticas. Comenzó con una beca sin cotizar de un año, y ahora continúa con su ristra de contrataciones temporales por diferentes bajas. Eso sí, como le ha sucedido en algunas ocasiones, en cualquier momento, le pueden decir que se acabó, que ya ha vuelto el empleado con plaza fija. Así hasta esperar que le vuelvan a llamar. ¿Alguien puede explicar cómo va a vivir una persona de treinta y dos años con la espada de damocles siempre sobre su cabeza?



No hay respuestas ante el peor informe de la historia
Estos son apenas unos ejemplos de los miles de personas, jóvenes en su mayoría, que sufren esta lacra sin que nadie, absolutamente nadie, les ayude. "La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), lamenta la devastación que sufre la industria y advierte que desmantelando las Redacciones sólo lograremos sociedades más desinformadas y, por ende, menos democráticas". Esta Federación"convoca a toda la profesión periodística a permanecer fiel a la excelencia. Ésa será nuestro seguro de vida”, señala la presidenta, Magis Iglesias. “Los principios éticos, los valores del periodismo y la calidad son nuestra tabla de salvación”, incide.
Por su parte, Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, cree que "los cerca de 2.000 puestos de trabajo destruidos en tan poco tiempo tienen pocas posibilidades de reposición a corto y medio plazo". "Este fenómeno, además, empuja a una mayor precariedad y a un precio inferior por el trabajo", añadió.
Esas son las respuestas por parte de las asociaciones que agrupan a algunos colectivos de periodistas de este país ante los peores datos de la historia de la profesión. Las cifras totales, se conocerán a mediados de diciembre en el “Informe Anual de la Profesión Periodística 2009”.



Eso es todo. Lamentos, quejas, vamos, más de lo mismo. Los profesionales no quieren eso, están cansados, hastiados, exahustos de la misma canción. Quieren soluciones a esta situación que la mayoría padecen, ya que, por contra, otra minoría acapara varios puestos en diferentes medios con salarios que no son precisamente de 700 euros como el del resto de "masocas".

Acabar con las becas e imponer la contratación
La solución a esta "catástrofe" como calificó Urbaneja, sólo pasa, entre otras medidas, por erradicar las becas orquestadas por unas universidades que son complices de la situación, como lo son, además, las fundaciones que viven esto, con subvenciones para así continuar con su negocio. Por supuesto, son complices las empresas que así ahorran costes, ya que la mayoría de las veces no pagan al becario o le remuneran muy poco. ¡Así todos contentos! Universidad, porque ha facilitado la beca a cambio de recibir subvenciones; fundaciones, porque continúan con su tenderete abierto; empresas, porque reciben a trabajadores sin pagarles como tal, e incluso, las asociaciones de periodistas porque con las becas se dan una palmadita por los becarios que han colocado en empresas. Bueno, bueno, todos contentos no. El pobre estudiante que malvive de esperanzas cuando se le acaba la beca, o el "masoca" periodista licenciado que, harto de esas becas y contratos basura, acaba por tirar la toalla para trabajar de lo que sea.



Este panorama es conocido por los sindicatos que se encojen de hombros afirmando que "hacen lo que pueden" y que "no dependen de ellos".
Lo dicho, universidad y Gobiernos central y autonómico, acaben con las becas e imponer el contrato en formación para aquellos estudiantes que esten en últimos cursos, así habrá más cotizantes a la Seguridad Social. Impulsen, cuando haya concluido su etapa universitaria, el contrato en prácticas, que establece también el tope de dos años, para así insertarse mejor en el mercado laboral. Vigilen mediante la Inspección de Trabajo el cumplimiento de los convenios y del Estatuto de los Trabajadores en cuanto a horarios, salarios y demás, y así desaparecerá la precariedad de los pocos afortunados que malviven del Periodismo.

Más alimento para el negocio
Esas son las medidas que desde ya, se pueden aplicar para parar esta sangría. Lamentablemente, las nuevas tecnologías, que deberían ampliar el abanico de oportunidades de trabajo, no ayudan a mejorar la situación dado que son el pretexto empleado por la empresas informativas para ahorrar costes de personal y obligar a los curritos que aguantan, a convertirse en hombres orquesta que deben desempeñar labores que antes realizaban tres o cuatro personas lo que, además, impone una formación en fotografía, video, Internet, etc.Vamos, más por menos.



Mientras, la sangría no parará porque el negocio es alimentado por la enorme demanda que arrastran consigo carreras como Comunicación Audiovisual o Periodismo. Según el Informe, en 2009, se licenciaron 2.550 periodistas. En total, desde 1976 hasta hoy, de las facultades españolas han salido 69.117 titulados en Periodismo. De ellos, la mitad obtuvo su título en los últimos once años (en concreto, 35.037 titulados desde 1998).
Así las cosas, la carnaza está servida y los cocineros se relamen ante ese gran futuro que les espera a sus tenderetes. Al mismo tiempo, esta bendita profesión se desangra porque nadie quiere poner remedio.