“En aquel tiempo, Jesús fue a su
tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar
en la sinagoga (…)Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: Un profeta
sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio (..)”. Marcos 6, 1-6
Cualquier comparación resulta odiosa y más con Jesucristo,
sin embargo, así le sucedió a Radamel Falcao
García Zárate (Santa Marta, Magdalene, Colombia, 10 de febrero de 1986).
Falcao, el nuevo icono del Atlético de Madrid, la nueva estrella del firmamento
de la Liga española de fútbol, el nuevo “galáctico” (que diría Florentino
Pérez)no triunfó en su país natal pese a ser el jugador más joven en debutar en
el fútbol colombiano (28 de agosto de 1999). Seguramente, le negaron el pan.
El
“Tigre” se fue con sus garras a Argentina para enrolarse en las categoría
inferiores de River Plate, con quien debutó en 2005 para regalarles 45 goles en
109 partidos. Su etapa allí concluyó en 2009 y el Porto portugués lo reclutó a
filas por menos de seis millones de euros. El aguerrido delantero colombiano
aterrizó en Europa con una cesta de goles debajo del brazo y se ganó a la
parroquia lusa con 73 dianas en 84 encuentros. El “Profeta del gol” se consagra
en la UEFA Europa League en la 2010/11, nada menos que con 16 tantos, más otro
en la finalísima ante el Sporting de Braga, lo que le valió al Porto para
obtener su cuarta competición continental.
De los cinco mejores de Europa
Falcao se convierte en el foco de atención de los grandes
clubes europeos y en el pasado mes de julio fue reconocido por 53 periodistas
miembro del prestigioso club de los 5 mejores jugadores de Europa.
Ahora, en el Atlético de Madrid equipo que ha hecho en el colombiano el mayor
desembolso de su historia (¿o ha sido un fondo de inversión auspiciado por el
omnipresente Jorge Méndes), se ha convertido por méritos propios en ídolo
colchonero. ¿Alguien se acuerda ya de Forlán o del “traidor” Agüero? Es indudable que el triplete ante el Racing
de Santander, los dos tantos frente al Sporting de Gijón o su gol al Celtic de
Glasgow se han encargado de borrar de un plumazo los anhelos colchoneros por
sus dos antiguas referencias ofensivas, pero sobre todo su trabajo, sus
regates, sus remates y su humildad (palabra desconocida en el diccionario de
Cristiano Ronaldo) son los verdadero artífices de que Falcao sea el presente y
futuro de un club que debe aprovechar a un Tigre del fútbol que quizá, cuando
llegue el ocaso de su carrera en Europa, se convierta en un profeta en su
tierra.
